Nuestro día de trabajo comenzaba haciendo un breve resumen de lo que aprendimos el día anterior, y la verdad que estábamos muy orgullosas, tanto la tutora como yo, debido a que los niños habían realizado todas las tareas y habían estudiado.
El tema de la familia nos permitió descubrir algunos problemas que atormentaban a nuestros niños. Un niño comentó que sus padres estaban separados y que el no veía a su padre porque éste se desentendió de él. Tremendas fueron las palabras de este alumno pero aún peor fueron las que os voy a contar a continuación. Otro alumno empezó a relatar que había gente muy mala que hace daño a otras personas y que pegan a las mujeres, y eso despertó en mi cierta curiosidad ,debido a que me llevó a pensar sí en su casa cabría la posibilidad de que él hubiera visto alguna agresión por parte de su padre hacia su madre o incluso hacia él. Con la mosca detrás de la oreja, dejamos ese tema y pasamos a trabajar con las mates. Yo me puse a trabajar con los alumnos que más dificultades tenían. Como lo que estábamos estudiando eran las sumas, pensé en coger objetos físicos, para que ellos los pudieran manipular y así ser conscientes de por qué ese era el resultado y la verdad que los resultados fueron sorprendentes, debido a que los niños al manipular con los objetos, entendían mejor porque eso era así.
Después de estar trabajando un poquito las mates, llegó la hora de Educación Física. Nos fuimos al gimnasio y previamente estuvimos estirando para evitar lesiones y nos pusimos a trabajar. Lo que estuvimos trabajando fue el equilibrio. Primero nos pusimos a pata coja y después, pasamos por encima de un banco. Después de pasar por el banco, la profesora les dijo a los niños que pensaran en otras formas diversas de pasar el banco y así los hicimos. Algunos de los niños pasaban ellos solos, mientras otros sino sujetaban a nosotras, no pasaban porque les daba miedo. Finalizada la clase, salimos al recreo.
Como estaba lloviendo, estuvimos con los niños en el porche, y si los demás días teníamos que estar atentos a ellos al 100%, hoy teníamos que estar al 200% para evitar que salieran y se mojaran, procurando que no nos dieran ni con la pelota de baloncesto, ni con el balón de fútbol. En fin, estábamos ojo avizor. Fortuitamente, no ocurrió nada, excepto algún pequeño balonazo que otro.
Al acabar el recreo, nos fuimos a la biblioteca y allí, la profesora les estuvo leyendo un cuento y al finalizar, los niños tuvieron que coger un libro para leerlo en casa y así practicar la lectura.
Finalizada la hora de lectura, mi tutora y yo nos fuimos a la reunión del periódico, debido a que el colegio tiene un periódico propio, elaborado por alumnos con ayuda de los profesores. Se fijaron los puntos que se iban a tratar y se los repartieron entre los alumnos.
Así finalizaba un jueves un tanto especial, no por nada en concreto, sino porque estar rodeada de niños que son estupendos y siempre saben como alegrarte y sacarte una sonrisa de oreja a oreja es lo mejor que le puede pasar a cualquier profesor.
Como estaba lloviendo, estuvimos con los niños en el porche, y si los demás días teníamos que estar atentos a ellos al 100%, hoy teníamos que estar al 200% para evitar que salieran y se mojaran, procurando que no nos dieran ni con la pelota de baloncesto, ni con el balón de fútbol. En fin, estábamos ojo avizor. Fortuitamente, no ocurrió nada, excepto algún pequeño balonazo que otro.
Al acabar el recreo, nos fuimos a la biblioteca y allí, la profesora les estuvo leyendo un cuento y al finalizar, los niños tuvieron que coger un libro para leerlo en casa y así practicar la lectura.
Finalizada la hora de lectura, mi tutora y yo nos fuimos a la reunión del periódico, debido a que el colegio tiene un periódico propio, elaborado por alumnos con ayuda de los profesores. Se fijaron los puntos que se iban a tratar y se los repartieron entre los alumnos.
Así finalizaba un jueves un tanto especial, no por nada en concreto, sino porque estar rodeada de niños que son estupendos y siempre saben como alegrarte y sacarte una sonrisa de oreja a oreja es lo mejor que le puede pasar a cualquier profesor.
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