Llegaba el martes y los profesores del centro y los
alumnos de prácticas nos reunimos para abordar diversas cuestiones, como las
que he citado en entradas anteriores, es decir, actuaciones de navidad,
próximas excursiones, etc.
Cuando acabamos, cada uno nos fuimos a nuestra clase
correspondiente a trabajar con nuestros niños.
Empezamos la mañana estudiando y repasando el Euro,
con el valor, el color, el tamaño y la forma de sus correspondientes monedas y
billetes. Vimos que cuanto mayor es el valor de la moneda o billete, más grande
es su tamaño.
Visto esto, la profesora y yo les preguntamos a los
niños algunas cuestiones, como por ejemplo: ¿Cuántas monedas de 2 y 1 céntimos
necesito para tener 5 céntimos? Entones los niños nos tenían que decir las
posibles opciones que había para conseguir 5 céntimos con esas monedas. Al
principio les costó un poco, porque ellos suelen trabajar las matemáticas con
objetos físicos y para resolver este problema, tenían que hacer los cálculos mentalmente,
sin presencia de ningún objeto.
La mayoría de ellos sabía responder a los problemas,
pero sin embargo, había un niño que presentaba dificultades a la hora de
comprender que 10 céntimos, eran dos monedas de 5 céntimos.
La actividad que les propuse yo fue un mercadillo,
en el cual uno de los alumnos era el cajero y los demás los clientes que iban a
comprar. A cada uno les asignamos su dinero y tenían que realizar las compras y
estar pendientes a la hora de pagar y a la hora de que los devolvieran el
cambio, porque al final de las compras se hacía un recuento entre lo que tenían
inicialmente y lo que habían gastado y mirar si lo que les había sobrado
coincidía con lo que realmente tenían que tener.
Comprobamos que mientras algunos habían salido
perjudicados, otros habían salido beneficiados, pero para ser la primera vez
que lo hacían, no estuvo nada mal.
Como estuvimos trabajando con el Euro, pasamos a
nuestro proyecto “Viaje por Europa” y vimos
cuales de los países que habíamos estudiado usaban el euro y cuáles no, y el
único que utilizaba una moneda distinta era Gran Bretaña que en vez de usar el
euro, tenía la libra.
Posteriormente, con los alumnos que tienen un nivel
inferior, estuvimos trabajando la “T”. Cuando acabamos, salimos al recreo.
Después del recreo, ensayamos el baile para la
actuación de navidad que ya iba saliendo bastante mejor, lo que hizo que yo me
pusiera muy contenta y transmitir esa emoción a los chicos, para motivarlos. Todo
iba bien hasta que una chica y un chico del baile, que son pareja, se pusieron
a regañar, a dar voces y a tirar cosas. Yo me puse un poco nerviosa ante esa
situación, pero como eran más mayores y el motivo por el que estaban en el
centro era por su situación familiar, pude hablar con ellos de una manera más
comprensiva y hacerlos entrar en razón. Finalmente todo quedó solucionado y nos
fuimos al comedor.
Cuando terminaron de comer, se asearon como hacen
habitualmente, recogieron la clase y nos fuimos a casa.
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