jueves, 29 de noviembre de 2012

PRÁCTICAS: DÍA 19


Hoy era un jueves especial, en el que la ilusión y la alegría estaban presentes, tanto en niños como en profesores al verlos tan contentos, ya que nos íbamos de excursión al Borril. Éste se encuentra en el municipio de Polán y se trata de un parque natural, en el que hay diversidad de especies de animales y talleres en los que poder trabajar.
Nos montamos en el autobús y los niños se comportaron correctamente,  debido a que cada uno permaneció en su asiento, junto a su compañero sin levantarse ni molestar.
Cuando llegamos, entramos primero a ver las aves, y estuvimos viendo gallinas, pavos, palomas de distintas clases.
A continuación, estuvimos en la zona de los anfibios y reptiles, dando de comer a algunos animales, incluso cogiéndolos y acariciándolos porque se dejaban.
El parque era inmensamente grande, y fuimos a ver a los gamos, los ciervos, las cabras, los jabalíes, etc.
Había también una especie de salas, con unas cristaleras, en las que estaban los conejos y los lobos, en su madriguera, que tenía salida al exterior para que pudieran salir y entrar cuando quisieran, pero sin que se pudieran escapar.
Los niños disfrutaron mucho con una cervatilla que se llamaba Blanquita, y era muy dócil y se podía acariciar y dar de comer.
Cuando terminamos la ruta por el parque, hicimos un pequeño descanso para tomar el almuerzo y pasar a los talleres.
Como ya he dicho antes, había talleres de arcilla, en el que los alumnos podían elegir la huella del animal que más les hubiera gustado del Borril y hacerla con arcilla. Había otro taller que era de perfumes naturales y finalmente uno de sales aromáticas, que fue en el que entramos nosotros.
Había varios cubos con sal gorda y cada niño se tenía que poner en un cubo y rayar tiza del color que cada uno quisiera, sin repetir el color que habían elegido sus compañeros, para luego intercambiar las sales.
Cuando acabaron de rayar las tizas, la monitora echó esencia de lavanda en cada uno de los cubos, para darlos aroma. En unas bolsitas que había, y con la ayuda de un embudo, fueron echando las sales según el orden que ellos querían, para que les quedara a  su gusto. Una vez terminado este paso, graparon la bolsita y en una tarjeta, cada niño puso lo que quiso, por ejemplo su nombre, la fecha, un pequeño dibujo, etc.
Finalizado el taller, fuimos a un aula comedor donde comimos y volvimos al colegio.
Nos regalaron de recuerdo miel casera y unos libros sobre la flora y fauna de la zona.
La verdad es que disfruté mucho de la excursión, tanto o más que los niños.

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