Llegaba la última semana de prácticas y la melancolía y la tristeza estaban muy presentes en mí. Habían sido unos días maravillosos, en los que viví muchas sensaciones y experiencias, pero sobre todo aprendí mucho, ya no solo en lo referente a conocimientos, si no a ver la vida de otra manera distinta.
En esta semana, fuimos a ver los belenes que hay en algunas zonas de Toledo, como el de la Academia de Infantería, el de la residencia de mayores "Santa Casilda" y el de la Caja Rural. La verdad que estuvo muy bien, sobre todo el de la Caja Rural, ya que al tener los animales reales, los niños podían verlos y escuchar los sonidos que emitían, por lo que disfrutaron mucho.
Llegó el día de las actuaciones de navidad, y todos los/as niños/as participaron de diversos modos, como cantando, bailando y representando un teatro. Mis compañeros y yo también preparamos una actuación, en relación con la programación de los continentes que se llevaba a cabo en el colegio. La actuación consistía en que uno de mis compañeros era Pat el cartero y tenía que entregar la carta que habían escrito los niños del cuidad de Toledo a los reyes magos. Para ello, tenían que pasar por todos los continentes hasta llegar a Europa. Algunos de nosotros éramos los continentes, otros compañeros eran los encargados de levantar las letras del continente correspondiente y otros los reyes magos. Pat finalmente se encontraba con los reyes magos y les entregaba la carta. Tanto alumnos, como profesores como alumnos de prácticas disfrutamos, y eso para mí es lo más importante y gratificante.
La verdad es que intervine en varias actuaciones, la de prácticas, la de del primer ciclo cantando un villancico y finalmente la que tantísimo tiempo estuve preparando con algunos alumnos del tercer ciclo.
Al principio estaba nerviosa, pero sabía que tanto tiempo ensayando solo podía traer buenos resultados y así fue.
Cuando acabaron todas las actuaciones, ya no me pude contener más y me puse a llorar de la emoción, soy así de sensible y eso es algo que no podía cambiar. Aunque no temía lo que había llorado ese día, sino lo que lloraría el viernes, con las despedidas.
El jueves celebramos en el colegio Noche vieja con sus correspondientes uvas y mosto para brindar. El director del colegio junto con una ATE se disfrazaron de Ramón García y de Ana Obregón y dieron las campanadas como si estuviéramos en la Puerta de Sol. Pusieron música en la sala de usos múltiples a modo de guateque y lo pasamos en grande.
El día más temido llegaba, hoy sería un día con muchos sentimientos, tanto de alegría, porque venían los reyes al colegio, como de pena porque llegaban las despedidas. Junto con otros compañeros, nos disfrazamos de reyes magos y de Papa Noel y repartimos los regalos a los niños. Cuando repartimos los regalos, vino la banda de música municipal de Bargas y pudimos disfrutar de un concierto en directo y tanto niños como profesores estuvimos bailando y disfrutando.
Los reyes llegaron para todos en el colegio, incluso para mi debido a que varios niños me hicieron diversos regalos, como cartas, dibujos, una rosa y trabajos que ellos habían realizado en el taller de cerámica.
Cuando acabaron las actuaciones, llevamos a los niños al comedor y al finalizar volvimos a clase.
Llegó el momento que no quería que hubiese llegado pero al fin y al cabo, todo lo que empieza, acaba y mi período de prácticas acababa aquí. Me despedí de mis alumnos y de mis dos tutoras de prácticas les di las gracias por todo lo que habían hecho por mi y nos fuimos a casa.
Aquí acababa una experiencia inolvidable para mí y me gustaría dar las gracias a todas las personas que la han hecho posible.
MI DIARIO DE PRÁCTICAS
lunes, 17 de diciembre de 2012
viernes, 14 de diciembre de 2012
PRÁCTICAS: DÍA 28
El viernes por la mañana empezó muy navideño, sustituyendo el cantajuegos de buenos días por villancicos. La verdad es que se presentaba un viernes muy tranquilo, y en la clase estuvimos leyendo cuentos, tocando diferentes texturas, observando objetos de la vida cotidiana, jugando con los juguetes, etc.
También pusimos incienso en la clase para darle ese toque de armonía y tranquilidad, apenas inexistente en ese colegio.
Los juguetes que tienen son de diversos tipos, los hay sonoros, luminosos, blanditos, más duros, pero ninguno de ellos es peligroso para nuestros chicos.
Mientras estábamos en la clase, a una de mis alumnas, la que se puede mantener de pie, le empezó a dar una crisis y por lo tanto la cogí, la saqué de clase para que darla un paseo por los pasillos del colegio y así mientras que ella andaba se iba despejando hasta que finalmente se le pasó y volvió a su estado normal.
Llegaba la hora del recreo y llevamos a nuestros niños a su zona de recreo, pero yo me tuve que ausentar de nuevo, no por gusto sino por que teníamos que terminar ya de una vez por todas nuestro teatro.
Llegó la hora del comedor y como siempre, los dimos de comer y cuando terminamos volvimos a clase para aseralos y vestirlos.
Terminaba aquí un viernes no muy ajetreado, pero no por ello menos interesante, ya que cada día que pasas en ese colegio, con esos niños, es una experiencia única e inigualable que yo no cambiaría por nada. Es como he dicho muchas veces, no solo los nosotros ayudamos y los enseñamos, sino que también ellos nos enseñan a nosotros y nos ayudan, aunque ellos no lo sepan.
jueves, 13 de diciembre de 2012
PRÁCTICAS: DÍA 27
Ya estábamos a jueves y a mí se me había pasado la semana sin darme apenas cuenta. Como cada jueves, los niños tenían que ir a la piscina dónde trabajarían con el profesor correspondiente. Cuando llegamos a la piscina, las ATES los estuvieron quitando la ropa y poniéndoles su bañador y el pañal de agua.
El profesor trabajaba 20 minutos con cada uno de ellos, debido a que son niños que tienes que estar constantemente con ellos y no los puedes dejar solos y menos en una piscina. Ese día, sólo estuvieron las niñas, debido a que el otro niño tuvo que ir al médico.
El profesor empezó a trabajar con las niñas que mejor que se desenvolvían en el agua. Mientras trabajaba con una, dejó a la otra en una colchoneta de agua, porque a parte que la puso manguitos y de por sí ella misma flota, no tiene miedo al agua.
En el agua, pude comprobar como se mantienen más tiempo de pie y son capaces de andar, debido a que en el agua la fuerza que tienen que hacer es menor porque su cuerpo pesa menos. Trabaja con ellas poniéndolas de pie, llevándolas a unos chorros, con churros y con cubos de plásticos , los cuales llena de de agua y los vierte sobre ellas a modo cascada.
Lo cierto es que con todos trabaja del mismo modo, ya que no se puede trabajar de otra manera distinta, menos con la niña que tiene la sonda, que al no controlar sus esfínteres, muchas veces defeca en la piscina, impidiendo que se pueda trabajar con ella, por eso es siempre con la última con la que trabaja.
Cuando se acabó la sesión de natación, volvimos a clase y le propuse a la profesora una idea. Como yo ayer estuve decorando la clase con motivos navideños, le dije que podíamos hacer un árbol de navidad con las manos de nuestros alumnos y las nuestras, y cogimos pintura de dedos y con una brocha les pintamos una de las manos y la colocamos en una cartulina a modo de árbol. Al final nos quedó muy bonito y pesar que nos pusimos de pintura verde muy manchados, pero al menos, lo pasamos bien.
Llegó la hora del recreo y mientras la tutora se quedo con ellos en la cristalera, yo me fui a terminar de preparar la actuación de navidad con mis compañeros.
Finalmente, fuimos al comedor y después a clase para asearlos, como siempre, y volver a casa
miércoles, 12 de diciembre de 2012
PRÁCTICAS: DÍA 26
Una nueva mañana comenzaba en el Cuidad De Toledo. Como cada miércoles, a primera hora tocaba estimulación, por lo tanto esperamos a que llegaran nuestros alumnos para llevarlos allí.
La fisioterapeuta estuvo con el niño, trabajando con él en el colchón de agua. Mientras tanto, mi tutora y yo pusimos de pie a la niña que padece el Síndrome de Soto y entre las dos, intentamos que diera unos pasos, algo que le costaba mucho trabajo ya que no tenía la fuerza suficiente en las piernas y el peso de su cabeza se lo impedía al vencerla hacia delante.
De repente, se empezaron a oír sollozos y llantos. Asustada, me di la vuelta y vi que era el niño que estaba con la fisio. Fui corriendo a ver que era lo que le sucedía y resulta que estaba dormido, que lo que estaba teniendo era una pesadilla. Cuando me dijo eso la fisioterapeuta, me quedé más tranquila y me contó que no era la primera vez que le sucedía, que en otras ocasiones le había pasado lo mismo.
Finalmente, conseguimos despertarlo y estuvimos con él hasta que se tranquilizó, a pesar del sofoco que se había cogido el pobre.
Volvimos a clase, ya que los ATES estaban esperando para cambiar a nuestros niños y nosotras mientras tanto nos quedamos en clase.
A pesar de la decoración de la clase, faltaba un pequeño toque navideño y por eso, le pedí permiso a la profesora y la pregunté si podía adornar la clase. Ella me dijo que por supuesto y coloreé alguno dibujos navideños, realicé un móvil y repartí espumillón por la clase. Cuando acabé, miré la clase y ya se podía sentir esa sensación de navidad en el aula.
Llevamos a los niños a las cristaleras debido a que la hora del recreo estaba muy próxima y estuvimos allí, con ellos. Yo me acerqué a una de mis alumnas, que estaba un poco decaída y empecé a jugar con ella, dando palmas, jugando al cucu-trás y hablándola con diferentes tonos de voz. Lo mejor que me pudo pasar ese día fue que al estar jugando con ella, me sonriera; esa sensación es inexplicable, me sentí de una forma que realmente no se explicar pero que cada vez que la recuerdo, me recorre una sensación de alegría y felicidad tremenda.
Cuando se acabó el recreo, los llevamos al comedor y allí, como siempre, los dimos de comer y regresamos a la clase, dónde los aseamos, los pusimos sus abrigos y bufandas y esperamos a que vinieran a recogerlos.
Terminaba aquí un día especial, al menos para mí, ya que yo iba derrochando felicidad por lo que me había sucedido.
La fisioterapeuta estuvo con el niño, trabajando con él en el colchón de agua. Mientras tanto, mi tutora y yo pusimos de pie a la niña que padece el Síndrome de Soto y entre las dos, intentamos que diera unos pasos, algo que le costaba mucho trabajo ya que no tenía la fuerza suficiente en las piernas y el peso de su cabeza se lo impedía al vencerla hacia delante.
De repente, se empezaron a oír sollozos y llantos. Asustada, me di la vuelta y vi que era el niño que estaba con la fisio. Fui corriendo a ver que era lo que le sucedía y resulta que estaba dormido, que lo que estaba teniendo era una pesadilla. Cuando me dijo eso la fisioterapeuta, me quedé más tranquila y me contó que no era la primera vez que le sucedía, que en otras ocasiones le había pasado lo mismo.
Finalmente, conseguimos despertarlo y estuvimos con él hasta que se tranquilizó, a pesar del sofoco que se había cogido el pobre.
Volvimos a clase, ya que los ATES estaban esperando para cambiar a nuestros niños y nosotras mientras tanto nos quedamos en clase.
A pesar de la decoración de la clase, faltaba un pequeño toque navideño y por eso, le pedí permiso a la profesora y la pregunté si podía adornar la clase. Ella me dijo que por supuesto y coloreé alguno dibujos navideños, realicé un móvil y repartí espumillón por la clase. Cuando acabé, miré la clase y ya se podía sentir esa sensación de navidad en el aula.
Llevamos a los niños a las cristaleras debido a que la hora del recreo estaba muy próxima y estuvimos allí, con ellos. Yo me acerqué a una de mis alumnas, que estaba un poco decaída y empecé a jugar con ella, dando palmas, jugando al cucu-trás y hablándola con diferentes tonos de voz. Lo mejor que me pudo pasar ese día fue que al estar jugando con ella, me sonriera; esa sensación es inexplicable, me sentí de una forma que realmente no se explicar pero que cada vez que la recuerdo, me recorre una sensación de alegría y felicidad tremenda.
Cuando se acabó el recreo, los llevamos al comedor y allí, como siempre, los dimos de comer y regresamos a la clase, dónde los aseamos, los pusimos sus abrigos y bufandas y esperamos a que vinieran a recogerlos.
Terminaba aquí un día especial, al menos para mí, ya que yo iba derrochando felicidad por lo que me había sucedido.
martes, 11 de diciembre de 2012
PRÁCTICAS: DÍA 25
El día de hoy era el adecuado para salir a dar un paseo. En otras entradas anteriores, ya he comentado que la actividad de dar un paseo es obligatoria, para que los niños vean lo que tienen a su alrededor y puedan observar y manipular el entorno que les rodea. Estuvimos paseando por la zona del barrio de Santa María de Benquerencia y de repente se empezó a levantar mucho aire y volvimos a clase, para evitar que los niños se pusieran malitos.
Como todos los días, pusimos el cantajuegos inicial de cada mañana y pusimos el día de la semana que era, el tiempo que hacía, que había para comer...
De repente, llegó la A.L a la clase y les estuvo contando un cuento sobre la navidad. Al principio empezó a relatarlo sin más, pero de repente, se le ocurrió ponerse un gorro de Papa Noel y una barba y así meterse más en el papel. Cuando se puso los complementos, dos de las niñas que estaban escuchando el cuento, la miraron de una manera distinta, notando que algo había cambiado y gesticularon una pequeña mueca sonriente.Visto lo sucedido, les pusimos el gorro a las alumnas que habían notado el cambio y las situamos en frente de un espejo, para ver cual era su reacción. Una de ellas no se notaba nada raro mientras la otra se miraba en el espejo y se veía que tenía algo en la cabeza y finalmente, levantó la mano y se quitó el gorro, dándose cuenta de que estaba distinta a la primera vez que se había mirado al espejo.
Los ATES llegaron a clase y se llevaron a los niños para cambiarlos y cuando estuvieron cambiados, los llevamos a las cristaleras.
Ese recreo yo no pude estar con ellos debido a que me tenía que marchar a ensayar con mis compañeros de prácticas la actuación de navidad.
Al acabar el recreo, llevamos a los niños al comedor y cuando terminamos, volvimos a clase para asearlos y finalmente volver a casa.
lunes, 10 de diciembre de 2012
PRÁCTICAS: DÍA 24
Una nueva semana comenzaba, después de haber tenido unos días de descanso, que me vinieron muy bien para mentalizarme y para pensar alguna actividad para hacer con ellos.
La jornada de hoy comenzaba con estimulación, por lo tanto llevamos a los niños a la sala correspondiente. Es una sala muy grande y a la vez acogedora y tiene una gran cantidad de materiales para trabajar con los niños como colchonetas, un colchón de agua, una piscina de bolas, una pantalla táctil que al tocarla cambia de color, bipedestadores, una rampa pequeña junto con escaleras protegidas con barrotes, etc.
La verdad es que estaba muy bien equipada y había muchísimos materiales para poder trabajar de muchas formas con nuestros alumnos.
Mientras la fisioterapeuta estaba dando un masaje al niño, yo me quedé en las colchonetas con mis dos niñas y allí se estuvieron estirando, las levantamos para que andaran un poquito con nuestra ayuda, le pusimos una bola de luces para ver si la atendían, etc. Cuando terminamos, volvimos a clase porque la hora de los cambios se acercaba. Como ya he dicho antes, es todo muy rutinario y todo está establecido en franjas de tiempo.
El recreo se establece en una zona llamada las cristaleras, y allí están todos los niños que no pueden andar o que andan con mucha dificultad. Con ellos, están las tutoras y alguna A.L que los cuenta algún cuento.
Después del recreo, fuimos de guardia a otra clase del ciclo de pequeños, y estuvimos trabajando con los pinchitos. El objetivo era que pusieran los pinchitos de un mismo color sobre el tablero, y ver si así eran capaces de diferenciar los colores y las formas, ya que algunos eran más grandes que otros. Pude comprobar que mientras alguno de los alumnos lo intentaba, aunque fuera sin éxito, otros ni siquiera lo intentaban. Finalmente, la única chica que estaba trabajando, con nuestra ayuda, pudo separarlos por colores y por formas.
Llegaba la hora del comedor y le pregunté a la profesora si podía dar de comer a la niña con la que estaba ella, y me dijo que sí, que no había ningún problema.
Al volver a clase, aseamos a nuestros alumnos y esperamos a que vinieran a por ellos. Así concluía mi segundo día en esta clase, en la cual estaba super contenta y emocionada, a pesar de mis nervios iniciales.
La jornada de hoy comenzaba con estimulación, por lo tanto llevamos a los niños a la sala correspondiente. Es una sala muy grande y a la vez acogedora y tiene una gran cantidad de materiales para trabajar con los niños como colchonetas, un colchón de agua, una piscina de bolas, una pantalla táctil que al tocarla cambia de color, bipedestadores, una rampa pequeña junto con escaleras protegidas con barrotes, etc.
La verdad es que estaba muy bien equipada y había muchísimos materiales para poder trabajar de muchas formas con nuestros alumnos.
Mientras la fisioterapeuta estaba dando un masaje al niño, yo me quedé en las colchonetas con mis dos niñas y allí se estuvieron estirando, las levantamos para que andaran un poquito con nuestra ayuda, le pusimos una bola de luces para ver si la atendían, etc. Cuando terminamos, volvimos a clase porque la hora de los cambios se acercaba. Como ya he dicho antes, es todo muy rutinario y todo está establecido en franjas de tiempo.
El recreo se establece en una zona llamada las cristaleras, y allí están todos los niños que no pueden andar o que andan con mucha dificultad. Con ellos, están las tutoras y alguna A.L que los cuenta algún cuento.
Después del recreo, fuimos de guardia a otra clase del ciclo de pequeños, y estuvimos trabajando con los pinchitos. El objetivo era que pusieran los pinchitos de un mismo color sobre el tablero, y ver si así eran capaces de diferenciar los colores y las formas, ya que algunos eran más grandes que otros. Pude comprobar que mientras alguno de los alumnos lo intentaba, aunque fuera sin éxito, otros ni siquiera lo intentaban. Finalmente, la única chica que estaba trabajando, con nuestra ayuda, pudo separarlos por colores y por formas.
Llegaba la hora del comedor y le pregunté a la profesora si podía dar de comer a la niña con la que estaba ella, y me dijo que sí, que no había ningún problema.
Al volver a clase, aseamos a nuestros alumnos y esperamos a que vinieran a por ellos. Así concluía mi segundo día en esta clase, en la cual estaba super contenta y emocionada, a pesar de mis nervios iniciales.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
PRÁCTICAS: DÍA 23
Llegaba el miércoles por la mañana, y mis nervios estaban en aumento. Hoy era el día de cambiarme a una clase totalmente distinta a la que estaba y la verdad, sentía un poco de miedo no por nada en especial, sino porque pensaba que no iba a ser capaz de hacerlo bien. Cuando llegué al colegio, mis compañeros de prácticas y yo, fuimos a una reunión de ciclo, en la cuál se estuvo hablando de la actuación de navidad y de la búsqueda del medio de transporte más adecuado para su situación, ya que están en sillas de ruedas.
Al salir de la reunión, mi nueva tutora estaba allí, esperándome y pasamos a ver la clase. El clima era muy acogedor y tenía una decoración muy llamativa, lo que es necesario para intentar captar la atención de los niños, ya que ellos responde con la mirada a esa serie de estímulos al no poder hablar. Llegaban las 10 y los niños venían con su acompañante correspondiente.
La profesora me estuvo explicando que cada niño tenía su sitio asignado en la clase y cuando los colocamos, los quitamos sus abrigos y bufandas para poder trabajar mejor.
En la clase, trabajan de un modo muy rutinario poniendo un cantajuegos inicial de "Buenos Días", les enseñamos lo que hay hoy para comer, ponemos el día de la semana y el tiempo que hace, etc.
Esta clase está compuesta por 5 niños, de los cuales 4 son niñas y el otro un niño. De las 4 niñas, solamente una es capaz de caminar, pero tiene puesto un casco protector, por si se cae, que no se golpeé en la cabeza.
A continuación, voy a explicar brevemente lo que tiene cada uno de los niños, aunque hay casos en los que no se sabe muy bien lo que realmente les pasa.
El niño, el único que hay, tiene una parálisis cerebral causada por una meningitis que le dio a los 39 días de haber nacido. Otra de las niñas, tiene Síndrome de Soto y Síndrome de Lennon, por lo que tiene la cabeza muy grande en proporción al cuerpo, lo que la hace vencerse hacia delante cuando intenta caminar. La verdad que la historia de esta alumna es bastante trágica, porque inicialmente, ella era capaz de jugar, quitarse el abrigo, ponerse de pie y caminar y a raíz de una serie de ataques epilépticos, ha ido perdiendo esas capacidades de autonomía y ya no puede hacer nada ella sola.
Otra de las alumnas, igual tiene parálisis cerebral, con algún problema en el estómago, debido a que la dan de comer por sonda. Mientras el resto de niños de la clase, te buscan con la mirada e intentan establecer contigo un contacto, esta niña evita totalmente tener un contacto con los demás y cuando la tocas la mano para dar palmas, por ejemplo, se pone muy nerviosa y esconde las manos.
La única niña que puede andar, también presenta parálisis cerebral, pero en este caso atáxica, ya que aunque con dificultades, puede andar.
Finalmente, la otra niña que tenemos en clase, padece parálisis cerebral, aunque aún no ha diagnosticado de que tipo.
Cuando terminamos de hacer lo que os he contado previamente (cantajuegos, días de la semana, etc.) fuimos a ensayar la actuación de navidad. Como yo ya había estado antes con mi otra tutora, ya sabía lo que tenían que hacer y como debían colocar a los niños.
Finalizado el ensayo, fuimos al comedor, y en este caso si que los teníamos que dar de comer, ya que ellos no son autónomos.
Al terminar de darlos de comer, volvimos a clase para asearlos (los peinamos, los lavamos las manos con toallitas húmedas,los lavamos los dientes con bastoncillos de glicerina y los echamos colonia)
Estuvimos esperando a los acompañantes a que vinieran a por ellos y nos fuimos a casa.
Así acababa mi primer día con mis nuevos alumnos, y que me gustaría mencionar una frase que la leí en la clase, puesta en un cartel y me llegó directamente al corazón. La frase es: "Aunque no hablemos, tenemos corazón".
Al salir de la reunión, mi nueva tutora estaba allí, esperándome y pasamos a ver la clase. El clima era muy acogedor y tenía una decoración muy llamativa, lo que es necesario para intentar captar la atención de los niños, ya que ellos responde con la mirada a esa serie de estímulos al no poder hablar. Llegaban las 10 y los niños venían con su acompañante correspondiente.
La profesora me estuvo explicando que cada niño tenía su sitio asignado en la clase y cuando los colocamos, los quitamos sus abrigos y bufandas para poder trabajar mejor.
En la clase, trabajan de un modo muy rutinario poniendo un cantajuegos inicial de "Buenos Días", les enseñamos lo que hay hoy para comer, ponemos el día de la semana y el tiempo que hace, etc.
Esta clase está compuesta por 5 niños, de los cuales 4 son niñas y el otro un niño. De las 4 niñas, solamente una es capaz de caminar, pero tiene puesto un casco protector, por si se cae, que no se golpeé en la cabeza.
A continuación, voy a explicar brevemente lo que tiene cada uno de los niños, aunque hay casos en los que no se sabe muy bien lo que realmente les pasa.
El niño, el único que hay, tiene una parálisis cerebral causada por una meningitis que le dio a los 39 días de haber nacido. Otra de las niñas, tiene Síndrome de Soto y Síndrome de Lennon, por lo que tiene la cabeza muy grande en proporción al cuerpo, lo que la hace vencerse hacia delante cuando intenta caminar. La verdad que la historia de esta alumna es bastante trágica, porque inicialmente, ella era capaz de jugar, quitarse el abrigo, ponerse de pie y caminar y a raíz de una serie de ataques epilépticos, ha ido perdiendo esas capacidades de autonomía y ya no puede hacer nada ella sola.
Otra de las alumnas, igual tiene parálisis cerebral, con algún problema en el estómago, debido a que la dan de comer por sonda. Mientras el resto de niños de la clase, te buscan con la mirada e intentan establecer contigo un contacto, esta niña evita totalmente tener un contacto con los demás y cuando la tocas la mano para dar palmas, por ejemplo, se pone muy nerviosa y esconde las manos.
La única niña que puede andar, también presenta parálisis cerebral, pero en este caso atáxica, ya que aunque con dificultades, puede andar.
Finalmente, la otra niña que tenemos en clase, padece parálisis cerebral, aunque aún no ha diagnosticado de que tipo.
Cuando terminamos de hacer lo que os he contado previamente (cantajuegos, días de la semana, etc.) fuimos a ensayar la actuación de navidad. Como yo ya había estado antes con mi otra tutora, ya sabía lo que tenían que hacer y como debían colocar a los niños.
Finalizado el ensayo, fuimos al comedor, y en este caso si que los teníamos que dar de comer, ya que ellos no son autónomos.
Al terminar de darlos de comer, volvimos a clase para asearlos (los peinamos, los lavamos las manos con toallitas húmedas,los lavamos los dientes con bastoncillos de glicerina y los echamos colonia)
Estuvimos esperando a los acompañantes a que vinieran a por ellos y nos fuimos a casa.
Así acababa mi primer día con mis nuevos alumnos, y que me gustaría mencionar una frase que la leí en la clase, puesta en un cartel y me llegó directamente al corazón. La frase es: "Aunque no hablemos, tenemos corazón".
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