Una nueva semana comenzaba y como las anteriores,
venía cargada de nuevas emociones y sensaciones.
La profesora de lavandería me pidió como favor si
podía ir a su clase a ensayar los villancicos con sus alumnos, y yo fui encantada,
ya que todos y cada uno de ellos son encantadores al igual que la profesora.
Después de estar cantando varios, el final elegimos uno y fue el que estuvimos
ensayando para la actuación de navidad.
Llegaba la hora de ir a clase con mis alumnos y
trabajar, pero antes les dejamos tiempo para que nos contaran sus experiencias
y los que habían hecho el fin de semana.
Dado este pequeño descanso, comenzamos la clase.
Empezamos primero con matemáticas, y lo que los niños tenían que hacer era
decir cómo se leían los números que yo ponía en la pizarra y luego hacerlo a la
inversa. Como en mi clase hay diversos niveles, la tutora trabajaba con dos de
los niños, mientras yo me encargaba del resto. Los números eran de tres cifras
y hasta el 150.
A continuación, les puse una serie de números, de la
cual tenían que rodear el mayor y diferenciar entre el signo de mayor y menor.
Después les puse unas sumas y cuando terminaron de
hacerlas, se las corregí y pasamos a la asignatura de lengua.
En lengua, estuvimos haciendo hincapié en la ortografía,
repasando los sonidos “ce”, “que”, “ci” y “qui”, debido a que tienen algunas
dificultades para adquirir este aprendizaje.
Cuando repasamos, estuvieron haciendo en sus cuadernillos
ejercicios para llevar a la práctica lo que habíamos repasado previamente. La verdad
es que hicieron los ejercicios muy bien, ya que aunque a ellos les cueste más y
tengan más dificultades, ponen mucho empeño y se esfuerzan mucho, por lo que
consiguen llevar a cabo y conseguir los objetivos que tienen que alcanzar.
Después de haber trabajado tanto, pasamos a hacer un
poco de manualidades y nuestro proyecto era hacer una Gioconda a nuestro gusto.
Estuvimos eligiendo como queríamos que fuera, su color de pelo, su tono de
piel, el color de sus labios, sus ojos, cejas, es decir, todos sus rasgos
faciales. Cuando ya lo teníamos elegido, nos pusimos a recortar revistas y a
hacer pequeños recortes para llevar a cabo nuestro collage.
Acabada la hora de clase, salieron al recreo y allí
estuvieron jugando y descansando, cada uno a su manera: unos jugando al fútbol,
otros paseando, escuchando música, etc.
Después del recreo fueron a comer y cuando
terminaron, fueron a asearse y a recoger las cosas para volver a casa.
Así acababa el lunes de esta nueva semana de
prácticas.
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