El martes comenzaba con la clase de jardinería, en la que los niños tuvieron que hacer un dibujo sobre lo que más les había gustado de la excursión que tuvieron el día anterior en el vivero.
Una vez que terminaron el dibujo, fuimos a reciclar el cartón, como hacemos habitualmente y a dar de comer a los animales.
Cuando terminamos, me fui a ensayar con mis chicos del baile, ya que estamos preparando una actuación para navidad, algo que es un reto personal, pero que estoy segura que vamos a ser capaces de lograr.
Estuvimos un tiempo ensayando y la verdad es que si os digo que salía bien, os miento, pero sabiendo en las condiciones en las que están mis chicos y mi chicas, tuve que sacar paciencia hasta de donde ni yo misma sabría explicar.
Después de estar ensayando nuestro baile, volví a la clase de jardinería y allí estuvimos trabajando de una manera más amena y motivadora debido a que los niños pusieron música y trabajaron.
Llegó la hora del recreo y los niños jugaban, cantaban, bailaban, es decir, lo que suelen hacer habitualmente.
De repente me tocaron en la espalda y me giré, había un chico el cual a duras penas podía andar y me preguntó como me llamaba. Yo le respondí y me dije que fuera con el, que me iba a enseñar una cosa. Nos situamos debajo de la canasta y me dijo que le pasara el balón, que iba a lanzarlo. Con apenas movilidad en una de sus manos, debido a que la otra la tiene paralizada, lanzó el balón a la canasta y consiguió encestarlo. Mis ojos no daban crédito a lo que acababa de ver y yo, pensando que había sido suerte, le di el balón de nuevo para que lo lanzara. Mi asombro fue que de nuevo consiguió meter el balón y volver a dejarme boquiabierta.
Llegó la hora del comedor y los niños comieron bien como siempre, debido a que la comida que había hoy tenía muy buena pinta, como el resto de los días, porque se nota que a parte de ser buenos cocineros lo que están en el centro, los platos que ponen tienen muy buena presencia y para mí, es un infierno porque a estas horas tengo un hambre que creo que voy a morir.
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