La mañana del miércoles
comenzaba con una reunión de ciclo. En las reuniones de ciclo siempre se tratan
diversos aspectos, y la temática de hoy era hacer unos folletos que tratasen
sobre la comunicación en la familia. Para tener una buena educación, es preciso
que padres y profesores colaboren, debido a que si pretendemos conseguir una
educación fructífera para nuestros niños, tenemos que educar en conjunto. La
educación no depende sólo de profesores y del colegio, sino del conjunto y la
relación padres-profesores. El objetivo era conseguir que los padres ayuden a
los niños en todo lo que puedan para poder conseguir mayores logros, y sobre
todo, fomentar la comunicación en casa. Por otro lado, también se abordó la
cuestión de los juguetes. En este colegio, para reyes todos y cada uno de los
niños del mismo, recibe un regalo, dentro de una pequeña lista que ellos pueden
elegir, ya que son muchos niños y las cosas, económicamente, no están muy bien.
También planteamos la cuestión de traer juguetes viejos para nosotros
o simplemente, que ya no utilizamos, pero ese tema es muy delicado
debido a que hay familias que si que te lo agradecen pero otras, se lo toman
como una ofensa personal, como si no tuvieran ellos dinero para poder
comprarlos. En fin, un desastre, si haces porque haces y si no, porque
no...
En lo que hicimos mucho
hincapié fue en volver a repartir los folletos de la higiene. Es
sorprendente como algunos de los padres de los niños pueden tener a sus
hijos tan desaliñados y preocuparse tan poco por su higiene, es increíble pero
cierto.
Otra cuestión que se trató fue acerca del corto de
la ONCE. Todos los años, el colegio Cuidad de Toledo realiza algún proyecto
relacionado esta asociación, por lo tanto debían de pensar quiénes iban a salir
en el corto ya que no estaba permitido que aparecieran más de 3 niños por corto
y la duración no debía exceder los 60 segundos, aunque podían hacer todos los
cortos que ellos deseasen.
Para finalizar la reunión, también comentaron algo
acerca de las actuaciones de navidad, debido a que la fecha se iba acercando y
debían ir concretando ya lo que se iba a realizar.
Concluida la reunión, nos fuimos a clase donde
estuvimos trabajando un poquito de lectura. Algunos de los alumnos tienen mucha
soltura y fluidez, mientras otros presentan grandes dificultades.
La clase de jardinería llegaba y los chicos se
dispusieron a hacer las actividades correspondientes como ir a por el cartón y
llevarlo a su correspondiente contenedor para reciclarlo, regar las plantas,
dar de comer a los animales… Una vez que terminaron todas estas tareas,
salieron al recreo al recreo.
Como siempre los niños jugaban al fútbol,
baloncesto, corrían y disfrutaban. Me acerqué a la pista de fútbol porque
escuché voces y me asusté. Entonces vi como el chico que hace de árbitro le
había sacado una tarjeta roja a otro niño por haber hecho una falta al otro
compañero. La reacción que tuvo el afectado ante la sanción fue ponerse a dar
voces, diciendo que era un desgraciado, que no valía para nada y se fue
corriendo y llorando. Yo salí detrás de él, pero uno de los profesores me dijo
que era mejor que le dejara solo para que se calmase.
Llegó la hora del comedor y me puse al lado de mis
alumnos, como siempre cuando de repente entró el chico del enfado, el cual se
dirigió hacia mí y me pidió perdón por su mala conducta. Yo le dije que le
perdonaba pero que no me gustaba verlo así y me prometió que nunca más lo
volvería a hacer.
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