El profesor trabajaba 20 minutos con cada uno de ellos, debido a que son niños que tienes que estar constantemente con ellos y no los puedes dejar solos y menos en una piscina. Ese día, sólo estuvieron las niñas, debido a que el otro niño tuvo que ir al médico.
El profesor empezó a trabajar con las niñas que mejor que se desenvolvían en el agua. Mientras trabajaba con una, dejó a la otra en una colchoneta de agua, porque a parte que la puso manguitos y de por sí ella misma flota, no tiene miedo al agua.
En el agua, pude comprobar como se mantienen más tiempo de pie y son capaces de andar, debido a que en el agua la fuerza que tienen que hacer es menor porque su cuerpo pesa menos. Trabaja con ellas poniéndolas de pie, llevándolas a unos chorros, con churros y con cubos de plásticos , los cuales llena de de agua y los vierte sobre ellas a modo cascada.
Lo cierto es que con todos trabaja del mismo modo, ya que no se puede trabajar de otra manera distinta, menos con la niña que tiene la sonda, que al no controlar sus esfínteres, muchas veces defeca en la piscina, impidiendo que se pueda trabajar con ella, por eso es siempre con la última con la que trabaja.
Cuando se acabó la sesión de natación, volvimos a clase y le propuse a la profesora una idea. Como yo ayer estuve decorando la clase con motivos navideños, le dije que podíamos hacer un árbol de navidad con las manos de nuestros alumnos y las nuestras, y cogimos pintura de dedos y con una brocha les pintamos una de las manos y la colocamos en una cartulina a modo de árbol. Al final nos quedó muy bonito y pesar que nos pusimos de pintura verde muy manchados, pero al menos, lo pasamos bien.
Llegó la hora del recreo y mientras la tutora se quedo con ellos en la cristalera, yo me fui a terminar de preparar la actuación de navidad con mis compañeros.
Finalmente, fuimos al comedor y después a clase para asearlos, como siempre, y volver a casa
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