El día de hoy iba a estar muy interesante porque nos íbamos de excursión al museo del ejército.
Los niños llegaron a las 10 y rápido fuimos a coger el autobús. Una vez que montamos todos, pude comprobar que al ser tantos, estábamos muy apretados ya que era el autobús urbano de Toledo, y en él iban otros pasajeros, como personas mayores, estudiantes y una mujer embarazada. De repente, veo que se levanta uno de nuestros niños, se dirige hacia la mujer embarazada y la cede su sitio. Al ver tan bonito gesto me quedé sorprendida y le dije que estaba muy bien lo que había hecho. Lo mismo pasó con la señora mayor, que al verla otro de nuestros chicos, la dejó que se sentase en su sitio. Estos comportamientos y actitudes, aunque no vengan en los libros de texto, son más importantes ya que son los que nos forman como personas.
Cuando llegamos, estaban los militares por la zona y los niños al verlos se asustaron, porque se pensaban que se los iban a llevar a la cárcel. A mi me hizo mucha gracia cuando me llegó uno de ellos y me dijo: "Seño, yo me he portado bien todos los días, pero ayer me porté un poquito mal y mi mamá me dijo que iban a venir a por mí los malos, ¿me proteges para que no me lleven?" Al verlo con esa carita de pena, le dije que yo les decía a los malos que se fueran, pero me tenía que prometer que se iba a portar ya siempre bien.
Entramos al museo, y nos dividimos por grupos para realizar la visita. Mientras el primer grupo visitaba el museo, el otro iba al taller a realizar un caleidoscopio. A nosotros nos tocó entrar en el taller, y había que cumplir una serie de normas como estar en silencio, portarse bien, no tocar las obras, porque son muy antiguas y se pueden deteriorar.
Cuando acabamos el taller, nos fuimos a visitar el museo y vimos algunas armas de la época, personajes importantes, trajes, etc.
Cuando acabamos, volvimos al colegio y nos fuimos a casa.
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