lunes, 10 de diciembre de 2012

PRÁCTICAS: DÍA 24

Una nueva semana comenzaba, después de haber tenido unos días de descanso, que me vinieron muy bien para mentalizarme y para pensar alguna actividad para hacer con ellos.
La jornada de hoy comenzaba con estimulación, por lo tanto llevamos a los niños a la sala correspondiente. Es una sala muy grande y a la vez acogedora y tiene una gran cantidad de materiales para trabajar con los niños como colchonetas, un colchón de agua, una piscina de bolas, una pantalla táctil que al tocarla cambia de color, bipedestadores, una rampa pequeña junto con escaleras protegidas con barrotes, etc.
La verdad es que estaba muy bien equipada y había muchísimos materiales para poder trabajar de muchas formas con nuestros alumnos.
Mientras la fisioterapeuta  estaba dando un masaje al niño, yo me quedé en las colchonetas con mis dos niñas y allí se estuvieron estirando, las levantamos para que andaran un poquito con nuestra ayuda, le pusimos una bola de luces para ver si la atendían, etc. Cuando terminamos, volvimos a clase porque la hora de los cambios se acercaba. Como ya he dicho antes, es todo muy rutinario y todo está establecido en franjas de tiempo.
El recreo se establece en una zona llamada las cristaleras, y allí están todos los niños que no pueden andar o que andan con mucha dificultad. Con ellos, están las tutoras y alguna A.L que los cuenta algún cuento.
Después del recreo, fuimos de guardia a otra clase del ciclo de pequeños, y estuvimos trabajando con los pinchitos. El objetivo era que pusieran los pinchitos de un mismo color sobre el tablero, y ver si así eran capaces de diferenciar los colores y las formas, ya que algunos eran más grandes que otros. Pude comprobar que mientras alguno de los alumnos lo intentaba, aunque fuera sin éxito, otros ni siquiera lo intentaban. Finalmente, la única chica que estaba trabajando, con nuestra ayuda, pudo separarlos por colores y por formas.
Llegaba la hora del comedor y le pregunté a la profesora si podía dar de comer a la niña con la que estaba ella, y me dijo que sí, que no había ningún problema.
Al volver a clase, aseamos a nuestros alumnos y esperamos a que vinieran a por ellos. Así concluía mi segundo día en esta clase, en la cual estaba super contenta y emocionada, a pesar de mis nervios iniciales.

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