miércoles, 5 de diciembre de 2012

PRÁCTICAS: DÍA 23

Llegaba el miércoles por la mañana, y mis nervios estaban en aumento. Hoy era el día de cambiarme a una clase totalmente distinta a la que estaba y la verdad, sentía un poco de miedo no por nada en especial, sino porque pensaba que no iba a ser capaz de hacerlo bien. Cuando llegué al colegio, mis compañeros de prácticas y yo, fuimos a una reunión de ciclo, en la cuál se estuvo hablando de la actuación de navidad y de la búsqueda del medio de transporte más adecuado para su situación, ya que están en sillas de ruedas.
Al salir de la reunión, mi nueva tutora estaba allí, esperándome y pasamos a ver la clase. El clima era muy acogedor y tenía una decoración muy llamativa, lo que es necesario para intentar captar la atención de los niños, ya que ellos responde con la mirada a esa serie de estímulos al no poder hablar. Llegaban las 10 y los niños venían con su acompañante correspondiente.
La profesora me estuvo explicando que cada niño tenía su sitio asignado en la clase y cuando los colocamos, los quitamos sus abrigos y bufandas para poder trabajar mejor.
En la clase, trabajan de un modo muy rutinario poniendo un cantajuegos inicial de "Buenos Días", les enseñamos lo que hay hoy para comer, ponemos el día de la semana y el tiempo que hace, etc.
Esta clase está compuesta por 5 niños, de los cuales 4 son niñas y el otro un niño. De las 4 niñas, solamente una es capaz de caminar, pero tiene puesto un casco protector, por si se cae, que no se golpeé en la cabeza.
A continuación, voy a explicar brevemente lo que tiene cada uno de los niños, aunque hay casos en los que no se sabe muy bien lo que realmente les pasa.
El niño, el único que hay, tiene una parálisis cerebral causada por una meningitis que le dio a los 39 días de haber nacido. Otra de las niñas, tiene Síndrome de Soto y Síndrome de Lennon, por lo que tiene la cabeza muy grande en proporción al cuerpo, lo que la hace vencerse hacia delante cuando intenta caminar. La verdad que la historia de esta alumna es bastante trágica, porque inicialmente, ella era capaz de jugar, quitarse el abrigo, ponerse de pie y caminar y a raíz de una serie de ataques epilépticos, ha ido perdiendo esas capacidades de autonomía y ya no puede hacer nada ella sola.
Otra de las alumnas,  igual tiene parálisis cerebral, con algún problema en el estómago, debido a que la dan de comer por sonda. Mientras el resto de niños de la clase, te buscan con la mirada e intentan establecer contigo un contacto, esta niña evita totalmente tener un contacto con los demás y cuando la tocas la mano para dar palmas, por ejemplo, se pone muy nerviosa y esconde las manos.
La única niña que puede andar, también presenta parálisis cerebral, pero en este caso atáxica, ya que aunque con dificultades, puede andar.
Finalmente, la otra niña que tenemos en clase, padece parálisis cerebral, aunque aún no ha diagnosticado de que tipo.
Cuando terminamos de hacer lo que os he contado previamente (cantajuegos, días de la semana, etc.) fuimos a ensayar la actuación de navidad. Como yo ya había estado antes con mi otra tutora, ya sabía lo que tenían que hacer y como debían colocar a los niños.
Finalizado el ensayo, fuimos al comedor, y en este caso si que los teníamos que dar de comer, ya que ellos no son autónomos.
Al terminar de darlos de comer, volvimos a clase para asearlos (los peinamos, los lavamos las manos con toallitas húmedas,los lavamos los dientes con bastoncillos de glicerina y los echamos colonia)
Estuvimos esperando a los acompañantes a que vinieran a por ellos y nos fuimos a casa.
Así acababa mi primer día con mis nuevos alumnos, y que me gustaría mencionar una frase que la leí en la clase, puesta en un cartel y me llegó directamente al corazón. La frase es: "Aunque no hablemos, tenemos corazón".

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